Siete estados del occidente de Venezuela perdieron electricidad durante el fin de semana como resultado de los bajos niveles de agua en las represas hidroeléctricas regionales, informaron las autoridades.

Entre el sábado y el lunes, regiones de los estados de Mérida, Trujillo, Apure, Táchira, Zulia, Barinas y Portuguesa vieron apagones dispersos que duraron entre dos horas y dos días.

Según el ministro venezolano de Energía Eléctrica, Luis Motta Domínguez, los cortes de energía fueron provocados por una severa sequía en las áreas que albergan las presas de San Agatón y La Vueltosa en Táchira, así como la represa de Peña Larga en Barinas, que en conjunto producen 500 megavatios de energía para la parte suroeste del país.

“Una situación climática ha afectado los niveles operativos de estas represas, principalmente La Vueltosa, pero también San Agatón y otras, lo que ha provocado estos eventos inesperados y ha causado interrupciones no programadas [del servicio]”, anunció el ministro al arribar a Trujillo’s Antonio Aeropuerto Nicolas Briceño el lunes por la mañana.
Motta Domínguez reveló que el gobierno estaba reuniendo un equipo multidisciplinario de alto nivel para abordar la escasez de energía, liderado por el vicepresidente Tarek El Aissami, que se encuentra actualmente en Barinas. Mientras tanto, el ministro del Interior, Néstor Reverol, ha sido enviado a Mérida, mientras que el ministro de Ecosocialismo y Agua, Ramón Velásquez, se unirá a Motta Domínguez en Trujillo.

El equipo comenzará su trabajo mientras el canciller venezolano Jorge Arreaza y otros altos ministros concluyen su visita a la Alianza Solar Internacional en India donde anunciaron que la nueva criptomoneda Petro será utilizada para financiar el desarrollo de la energía solar en la nación caribeña. , aunque aún no se han publicado más detalles.

De regreso en Venezuela, Motta Domínguez indicó que la escasez de energía duraría “no más de 15 días” y los pronósticos meteorológicos pronosticaron lluvias después del 20 de marzo. Agregó que el gobierno nacional tomará medidas de contingencia, incluyendo la instalación de nuevos generadores y la reactivación varias plantas termoeléctricas en Barinas con el apoyo de la petrolera estatal PDVSA.

Si bien la región estuvo en gran medida tranquila durante los apagones, Trujillo vio brotes de protestas, disturbios y saqueos en cuatro municipios, lo que resultó en veinte personas detenidas y veinte heridas, según el gobernador Henry Rangel Silva.

Del mismo modo, el principal municipio de Mérida, Libertador, fue escenario de disturbios y disturbios esporádicos el domingo por la noche, informa el corresponsal de VA Paul Dobson. Se informaron otros disturbios públicos tales como bloqueos de carreteras en los estados de Zulia y Barinas, y el descontento generalizado fue visible en las redes sociales con muchos ciudadanos que informaron daños a los electrodomésticos
Venezuela ha sufrido durante mucho tiempo apagones recurrentes y escasez de electricidad como resultado de la dependencia de las ciudades sobrepobladas de la hidroelectricidad, que ha sido vulnerable a los efectos del cambio climático.

En el primer tercio de 2016, Venezuela sufrió su peor sequía en casi cinco décadas, lo que provocó que el gobierno nacional implementara medidas de racionamiento eléctrico de emergencia en un intento por mantener los niveles de agua de la presa hidroeléctrica El Guri del estado de Bolívar, la fuente del 70 por ciento de la energía eléctrica del país.
Sin embargo, en los últimos meses se han producido cortes de energía más frecuentes y prolongados. El 22 y 27 de febrero, varios estados occidentales experimentaron interrupciones en el servicio, mientras que una explosión en la planta Santa Teresa 3 en Miranda dejó grandes áreas de la Gran Caracas sin electricidad el 14 de febrero.

El gobierno de Maduro ha culpado frecuentemente a los apagones de “sabotaje” por parte de actores antigubernamentales, aunque la disputa ha sido cuestionada por líderes sindicales en el sector eléctrico estatal, que atribuyeron los problemas actuales a la mala gestión y falta de inversión en infraestructura para la generación de energía y distribución.