La fuga más reciente fue la madrugada del domingo cuando dos reclusos salieron de la instalación vestidos con los uniformes de los guardias de la prisión.

Ellos, al igual que los otros cinco escapados, eran presos federales en una cárcel destinada a reclusos acusados ​​o condenados por crímenes estatales.

Aunque la penitenciaría de Culiacán ha sido equipada para servir como un centro de detención para prisioneros federales, tener una población mixta complica las medidas de seguridad.

El secretario de Seguridad Pública, Fermín Hernández Montealegre, explicó que durante el año pasado el estado solicitó repetidamente la transferencia de 10 reclusos a instalaciones federales, incluidos los dos fugitivos más nuevos.

Entre los cinco reclusos que escaparon en marzo del año pasado fueron Juan José Esparragoza Monzón y Francisco Zazueta Rosales. El primero era un operador financiero del Cártel de Sinaloa y el segundo el principal guardaespaldas de los hijos del ex jefe Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera.

Zazueta había sido ingresado en la penitenciaría de Culiacán por solo un mes en el momento de la fuga.

Los escapados huyeron con la ayuda del jefe de guardia de la instalación, José Mario Murillo Rodríguez, que salió de la penitenciaría con sus ex prisioneros.

La investigación que siguió reveló un estilo de vida exuberante que los reclusos disfrutaban: televisores de pantalla grande, reproductores de DVD, PlayStation y 8 consolas de videojuegos Xbox y varios teléfonos móviles se encontraban entre los dispositivos encontrados.

También se informó que el día anterior a la fuga los reclusos habían celebrado una fiesta con bandas, licor y mujeres visitantes.

Seis de los siete internos que han escapado de la cárcel eran miembros del Cartel de Sinaloa.