El presidente de Nicaragua retiró el domingo los cambios al sistema de seguridad social que desencadenaron varios días de protestas con víctimas fatales y saqueos.

El presidente Daniel Ortega dijo en un mensaje a la nación el domingo por la noche que la junta directiva del Instituto Nacional de Seguridad Social había cancelado los cambios que se implementaron el 16 de abril.

La revisión tenía la intención de apuntalar el problemático sistema de seguridad social de Nicaragua reduciendo los beneficios y aumentando impuestos, pero los cambios provocaron protestas en toda la nación centroamericana que se convirtieron en enfrentamientos con la policía, así como en saqueos y vandalismo.

Las manifestaciones parecieron expandirse para incluir agravios antigubernamentales más amplios, grupos de derechos humanos dijeron que al menos 26 personas murieron en varios días de enfrentamientos.

Decenas de tiendas en la capital nicaragüense de Managua fueron saqueadas durante los disturbios que se prolongaron hasta el domingo.

Ortega anunció la cancelación de la revisión, acompañada de ejecutivos de negocios que representan alrededor de 130,000 empleos y millones de dólares en exportaciones.

El Papa Francisco dijo en el Vaticano que estaba muy preocupado por la situación en Nicaragua y se hizo eco del llamado de los obispos locales para que se ponga fin a toda violencia. La Conferencia Católica Romana de Obispos en Nicaragua condenó la represión contra los manifestantes e instó al gobierno a escucharlos y abandonar las reformas de la seguridad social.

“Una decisión unilateral siempre trae consigo inestabilidad social. Rectificar decisiones es un signo de humanidad, escuchar es el camino de la razón, buscar la paz a toda costa es sabiduría”, dijo la conferencia Católica en un comunicado.

Las imágenes transmitidas por los medios de comunicación locales mostraron tiendas saqueadas en el extenso distrito del Mercado Oriental de la capital y al menos un Walmart destrozado. Aparentemente, la policía no intervino el domingo, en contraste con lo que había sido una respuesta contundente a manifestaciones anteriores en las que decenas resultaron heridas o arrestadas.

“Estamos viendo el caos social en Nicaragua provocado por la ausencia de liderazgo gubernamental, y la crisis se ha combinado con la pobreza, y eso en cualquier sociedad es una bomba de tiempo”, dijo el sociólogo y analista Cirilo Otero.

Ortega había dicho el sábado que estaba dispuesto a negociar sobre la reforma de la seguridad social, pero dijo que las conversaciones serían solo con los líderes empresariales. Parecía tratar de justificar la dura respuesta contra los manifestantes por parte del gobierno y grupos aliados, acusando a los manifestantes, la mayoría de ellos estudiantes universitarios, de ser manipulados por intereses políticos minoritarios no especificados y de ser infiltrados por gánsteres.

El sábado, el periodista Ángel Gahona informaba en vivo a través de Facebook sobre las protestas en la ciudad de Bluefields, al sureste, cuando fue asesinado por un disparo. Al menos otras 25 personas murieron desde el miércoles, según el Centro independiente de derechos humanos nicaragüense, aunque el gobierno reconoció solo nueve muertos.

“Estamos en las calles pidiendo que Ortega y su esposa se vayan. Esto ya ha ido más allá del problema de la seguridad social. Aquí ha habido muertos, heridos, y ni siquiera se disculpa por sus asesinatos o por la salvaje represión contra el pueblo”, dijo Mauri Hernández, uno de los miles de manifestantes.