López Obrador dijo que abandonará la protección de estilo de servicio secreto utilizada por su predecesor a favor de un destacamento de seguridad de 20 hombres y mujeres desarmados

El actual presidente Enrique Peña Nieto está protegido por 2.000 guardias presidenciales armados, compuestos por personal militar, policías y civiles

El presidente electo de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo que abandonará la protección de estilo de servicio secreto utilizada por su predecesor a favor de un destacamento de seguridad de 20 hombres y mujeres desarmados, incluidos abogados, médicos e ingenieros.

Desde que ganó una victoria electoral el 1 de julio, López Obrador se ha pintado a sí mismo como un presidente incondicional, renunciando a los atavíos tradicionales de la presidencia, pero la ausencia de guardias armados ha aumentado los temores en un país afectado por la violencia política, pandillera y relacionada con las drogas.

Hubo más ataques fatales contra políticos durante la última campaña electoral que en cualquier otro en la historia reciente, y una epidemia de violencia de pandillas hizo el año pasado el más mortífero de México desde que comenzaron los registros modernos.
Dando sus primeros comentarios públicos un día después de ser nombrado oficialmente presidente electo, López Obrador dijo que diez hombres y diez mujeres serían elegidos para proporcionar su seguridad, pero los describió como facilitadores. Dijo que no llevarían armas de fuego y que la protección se mantendría al mínimo.

“Ellos me van a cuidar”. Estas mujeres y hombres, y todos los mexicanos van a cuidarme. Y cuando hablo de todos los mexicanos, me refiero a los soldados, porque los soldados son la gente “, dijo López Obrador.

“Todos los mexicanos me van a cuidar, pero no habrá este cuerpo especial (del gobierno) para garantizar la protección del presidente de la república”.

López Obrador dijo que le dijo al actual presidente, Enrique Peña Nieto, que está protegido por 2,000 guardias presidenciales armados, compuestos de personal militar, policías y civiles, que él iría con el equipo de seguridad mucho más pequeño.

López Obrador ha prometido ejecutar un gobierno austero y de cero déficit, y su enfoque de la seguridad es un claro ejemplo de cómo está saliendo del molde. Los actuales guardias presidenciales serán absorbidos por el Ministerio de Defensa una vez que asuma el cargo el primero de diciembre. Prometió convertir el palacio presidencial de Los Pinos en un centro cultural, vender el avión presidencial y recibir la mitad del salario de Peña Nieto.