También surgieron separatistas indignados por la concentración de la policía, y las autoridades municipales estimaron que unas 3.000 personas participaron en la manifestación policial y 6.000 en la contrarrevolución.

Se produjeron escaramuzas entre los dos grupos de manifestantes, mientras que la policía también acusó a los separatistas en varias ocasiones después de que intentaron cruzar un cordón de seguridad y arrojaron pintura y otros objetos.

Seis personas fueron arrestadas, dijo la policía catalana, mientras que 24 manifestantes resultaron heridos, según los servicios médicos.

“Por supuesto, queremos apoyar a nuestros colegas que cumplieron con su deber el año pasado, para defender la ley”, dijo a la AFP Daniel, un policía de 31 años de las Islas Baleares.

“La protesta es hacer valer nuestros derechos y lo estamos haciendo en Barcelona porque es una gran ciudad europea … No hemos venido aquí para provocar”, agregó.

La policía nacional y la guardia civil, que están financiadas por el gobierno central, piden que su salario se ajuste a la policía de Cataluña y el País Vasco que reciben un complemento de sus gobiernos regionales.

El gobierno catalán, dirigido por Carles Puigdemont, el 1 de octubre de 2017, celebró un referéndum sobre la independencia de la región considerada ilegal por los tribunales españoles. El referéndum, de acuerdo con el ejecutivo regional, resultó en un 90 por ciento de ‘Sí’.