Después de meses de creciente violencia, los residentes de Río de Janeiro se levantaron el viernes por la mañana ante la noticia de que el presidente de Brasil, Michel Temer, decidió declarar la intervención federal en la seguridad pública de Río. Las medidas requieren que las Fuerzas Armadas supervisen tanto a la policía civil como a la militar en el estado, así como a los bomberos y las agencias de inteligencia.

Según informes de los medios, después de casi cuatro horas de discusiones la noche del jueves, el presidente Temer accedió al pedido del gobernador de Río de Janeiro, Luiz Fernando Pezão, y dio la orden para que las Fuerzas Armadas del país se hagan cargo del aparato de seguridad de Río.

“No más, Rio está en un estado de calamidad, no tenemos escapatoria y no podemos retrasar (intervención) otro día”, dijo O Globo citando a Pezão durante la reunión. Sus súplicas vienen después de escenas de violencia hacia turistas y residentes durante las festividades de Carnaval de esta semana que recorrieron el mundo.

Además de Pezão, el ministro de Defensa, Raúl Jungmann, el ministro de Planificación, Dyogo Oliveira, y los líderes del Senado y de la Cámara asistieron a la reunión.

Una voz disidente durante la reunión del jueves en Brasilia fue la del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia. Eventualmente, sin embargo, Maia, que es de Río de Janeiro, fue convencida de estar de acuerdo con la medida. “Es una decisión muy fuerte; dura, extrema “, declaró.

Se espera que el decreto de intervención sea firmado por el presidente el viernes. De acuerdo con la ley brasileña, la decisión de la intervención federal en un estado debe ser aprobada por el Congreso.

La Constitución de Brasil permite la intervención federal cuando existe la necesidad de mantener la “integridad nacional”, combatir la invasión extranjera, hacer cumplir las leyes federales y las decisiones judiciales, reorganizar las finanzas de los estados en una situación de incumplimiento grave, y cuando hay una violación del orden público.

El presidente Temer eligió al general Walter Souza Braga Neto, del Comando Militar del Este de Brasil, para supervisar la intervención y coordinar las operaciones con las autoridades locales y estatales. El general Braga Neto fue uno de los funcionarios responsables de la seguridad de los Juegos Olímpicos de Río 2016.