Un pequeño pueblo en el norte de Italia con una población de aproximadamente 120 residentes decidió instalar cámaras después de que un número considerable de residentes se quejaron de exceso de velocidad.

Alessandro Alessandri, el pequeño pueblo del alcalde de Acquetico, cumplió con las quejas de sus residentes y decidió instalar una cámara de velocidad de prueba para ver cuál sería el resultado después de dos semanas de pruebas.

El resultado que recibió su oficina fue absolutamente impactante. Después de solo dos semanas de comisión, la cámara de velocidad registró la friolera de 58,568 infracciones por exceso de velocidad.

De acuerdo con los datos registrados por la cámara, cada pocos minutos pasaba un automóvil en exceso en el rango de 50 kilómetros por hora (o 31 mph).

La peor infracción llegó a 135 km por hora (aproximadamente 84 mph), más del doble del límite de velocidad legal para esa zona en particular.

“Es realmente una locura, considerando que tenemos habitantes que se mudan regularmente dentro del pueblo y cruzan la calle”, dijo el alcalde Alessandri a la agencia de noticias italiana Ansa.

El exceso de velocidad parece ser un problema obvio para la pequeña ciudad italiana. Un periódico italiano sugirió que la mitad de todos los autos que viajaban a través del pueblo durante el período de dos semanas estaban acelerando de alguna forma.

La mayoría de los 20 principales infractores del exceso de velocidad, es decir, los 20 conductores que avanzaban en las velocidades más rápidas, conducían por la ciudad a mitad del día. Esto es increíblemente preocupante para Alessandri, ya que la mayoría de la población en Acquetico es anciana.

La aldea italiana se encuentra cerca de la frontera franco-italiana y existen tres rutas principales que conectan la vecina región de Piamonte de Italia con la costa norte del país.

La carretera que atraviesa el Acquetico es aparentemente popular entre los conductores por su falta de topes de velocidad, radar de velocidad o peajes.

Además de los conductores, los motociclistas también se sienten atraídos por la ruta debido al “asfalto ideal, buen ancho, y curvas continuas”, que es el terreno perfecto para organizar carreras entre ciudades más grandes a lo largo de la carretera.

El alcalde espera que, dados estos resultados asombrosos, la cámara de velocidad pueda convertirse en un elemento permanente en su ciudad y, con suerte, evitará más incidentes de conducción tan imprudente.

“Esperamos que estos medidores de velocidad puedan ser un impedimento efectivo para los automovilistas y que puedan beneficiar a los ciudadanos de Acquetico, porque no quiere ganar dinero con las multas, pero es necesario proteger la seguridad de las personas”.