Una nueva investigación sugiere que los animales tienen un sentido del tiempo relativamente preciso.

Los científicos midieron la actividad en la corteza entorrinal medial del cerebro de un ratón, mientras que el roedor realizó una tarea que requiere la medición de un intervalo de tiempo.

Este es uno de los experimentos más convincentes para demostrar que los animales realmente tienen una representación explícita del tiempo en sus cerebros, dijo en un comunicado de prensa Daniel Dombeck, investigador de la Universidad Northwestern.

Debido a que la corteza entorrinal medial, una región del lóbulo temporal, facilita la codificación de la información espacial relacionada con las memorias episódicas, Dombeck supuso que la región ayuda a los animales a conceptualizar el tiempo.

Cada recuerdo es un poco diferente, dijo James Heys, un estudiante postdoctoral en el laboratorio de Dombeck. Pero hay dos características centrales para todos los recuerdos episódicos: espacio y tiempo. Siempre suceden en un entorno particular y siempre están estructurados en el tiempo.

En el laboratorio, los investigadores hicieron que los ratones realizaran la tarea de parada de puerta virtual. Los roedores están diseñados para correr en una cinta rodante en un entorno de realidad virtual. El ratón aprende a correr por un pasillo. Transcurridos 6 segundos, se abre una puerta en el otro extremo del pasillo, lo que permite que el mouse continúe corriendo para recuperar una recompensa de comida.

En un experimento de seguimiento, la puerta se hace invisible. Sin embargo, los cambios en la textura del piso permitieron a los ratones de prueba memorizar la ubicación de la puerta. En el segundo experimento, los ratones se detuvieron regularmente en la ubicación de la puerta invisible y esperaron 6 segundos antes de continuar corriendo hacia la recompensa de comida.

El punto importante aquí es que el mouse no sabe cuándo la puerta está abierta o cerrada porque es invisible, dijo Heys. La única forma en que puede resolver esta tarea de manera eficiente es usando el sentido interno del tiempo de su cerebro.

En otra prueba, los científicos hicieron que los ratones realizaran la misma tarea, solo que esta vez, los investigadores utilizaron microscopía de dos fotones para monitorear la actividad cerebral.

A medida que los animales corren a lo largo de la pista y llegan a la puerta invisible, vemos las celdas disparando esa codificación espacial de control, dijo Dombeck. Luego, cuando el animal se detiene en la puerta, vemos esas células apagadas y un nuevo conjunto de células se enciende. Esto fue una gran sorpresa y un nuevo descubrimiento.

Los investigadores piensan que sus hallazgos, publicados esta semana en la revista Nature Neuroscience, explican por qué las mascotas domésticas suelen esperar en el tazón de comida cuando llega la hora de la cena. La investigación también podría ayudar a los científicos a comprender mejor cómo las enfermedades neurodegenerativas interrumpen la corteza entorrinal medial.

Los pacientes con enfermedad de Alzheimer notablemente olvidan cuando las cosas sucedieron a tiempo, dijo Heys. Quizás esto se deba a que están perdiendo algunas de las funciones básicas de la corteza entorrinal, que es una de las primeras regiones del cerebro afectadas por la enfermedad.

Los médicos podrían utilizar las tareas de memoria relacionadas con el tiempo para identificar los primeros signos de la enfermedad de Alzheimer.

Podríamos comenzar a pedirles a las personas que juzguen cuánto tiempo ha pasado o pedirles que naveguen en un entorno de realidad virtual, esencialmente haciendo que un humano haga una tarea de “parada de la puerta”, dijo Dombeck.