La compañía petrolera estatal está armando y capacitando a algunos empleados para combatir la alta incidencia del robo de petróleo por oleoductos.

La información obtenida por el periódico El Universal revela que el personal de la sección de “salvaguarda estratégica” de la compañía está recibiendo capacitación en el uso de armas de fuego y otras estrategias para proteger la infraestructura de Pemex y repeler los ataques de los ladrones de combustible.

El rol declarado de la división, creado después de las modificaciones a los estatutos de Pemex en 2014, es “brindar seguridad integral al personal, las instalaciones, los activos y las existencias de la compañía”.

El Universal solicitó información a Pemex sobre cuántos empleados trabajan con la sección y qué tipo de armas usan pero no recibieron una respuesta.

Sin embargo, la compañía dijo que está reforzando la presencia de su personal de seguridad especialmente capacitado en las regiones del país donde las tasas de robo de oleoductos son más altas.

Como parte de la estrategia para combatir el crimen, también se están planificando centros de coordinación y puestos de mando tripulados por personal de diferentes fuerzas de seguridad.

El robo de combustible, perpetrado por bandas de ladrones conocidos como huachicoleros, ha alcanzado niveles récord este año.

En los primeros ocho meses, hubo 10,101 grifos ilegales en tuberías estatales, según datos de Pemex, 3,367 más que en el mismo período de 2017.

Puebla registró el mayor número de golpecitos, con 1,521, seguido de Hidalgo y Guanajuato, donde se detectaron 1,256 y 1,188 perforaciones ilegales.

El personal del ejército y la marina, así como la policía estatal, también reciben capacitación especializada en la prevención del robo de combustible y su comercialización en el mercado negro.

Además, Pemex ha contratado a una empresa de seguridad privada cuya función incluye detener la colusión entre los empleados de la empresa y los ladrones de combustible.
El secretario de energía, Pedro Joaquín Coldwell, dijo el mes pasado que detener el robo de petróleo es difícil porque los alcaldes y Pemex están involucrados en el crimen.

El gerente general de Pemex, Carlos Treviño, dijo en abril que el robo de combustible le cuesta a la empresa estatal 30 mil millones de pesos (US $ 1,5 mil millones) al año, aunque con la incidencia del crimen en aumento, la cifra probablemente sea mucho más alta ahora.

Existe evidencia de que algunos de los notorios carteles de la droga de México se han mudado al lucrativo mercado ilícito mientras buscan diversificar sus fuentes de ingresos. El robo de petróleo también está vinculado a las crecientes tasas de delitos violentos en algunas partes del país, especialmente en Guanajuato, donde las tasas de homicidios se han disparado.