Las fuertes lluvias en el este de Colombia durante los meses de julio y agosto impactaron a unos 12,000 habitantes de comunidades remotas en el departamento de Vichada. Cuando los ríos rompieron sus orillas causando daños generalizados en la capital departamental Puerto Carreño, lo que obligó a los comercios a cerrar, así como a los servicios públicos, la crisis humanitaria que se desarrolló en esta región agrícola del país es muy frecuente, a medida que el clima extremo se intensifica.

Los Llanos Orientales estaban lidiando con los efectos de un invierno severo, a través de la Cordillera Oriental, en el valle del río Magdalena, los ganaderos tenían que lidiar con temperaturas inusualmente altas y los pastizales fértiles se estaban secando como resultado de la falta de lluvias.

El reciente anuncio del ministro de Medio Ambiente del país, Ricardo Lozano, de que el patrón climático conocido como El Niño probablemente llegará a Colombia en noviembre es motivo de preocupación. Una estación seca prolongada con temperaturas más altas de lo normal podría interrumpir el suministro de energía de la nación, ya que el 75% de toda la electricidad consumida en el país es generada por represas hidroeléctricas. Aunque el Niño ha sido estudiado durante casi un siglo, los investigadores consideran que es importante “Cambios de comportamiento” a un patrón climático que es altamente susceptible al calentamiento global.

Un ligero aumento en la temperatura del agua del Océano Pacífico podría reducir la probabilidad de precipitaciones en el norte de América del Sur y provocar una sequía.

Con La Niña, el efecto inverso es igualmente severo: inundaciones. “Esto afectará directamente nuestro suministro de agua”, observó Lozano, confirmando el informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) de una probabilidad del 70% de que El Niño ocurra en el último trimestre. de 2018.Para prepararse para el inevitable y “moderado” Niño como predice el organismo de las Naciones Unidas para el clima, el Ministerio de Medio Ambiente y el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) han comenzado a coordinar a nivel departamental Medidas de ahorro, así como la gestión de riesgos ante la posibilidad real de incendios forestales.

“Todos los colombianos tienen la obligación de colaborar con las entidades a cargo de la gestión de desastres y de avanzar la vigilancia activa del riesgo de incendios forestales en los vecindarios”, afirma Ideam. La agencia también destacó que las comunidades rurales deben detener “cualquier tipo de quema”, comenzar a ahorrar agua y alentar a los locales a desconectar todos los aparatos eléctricos cuando no estén en uso.

La Asociación de Generadores de Energía Eléctrica de Colombia, la entidad que gobierna las represas hidroeléctricas de la nación, ha declaró que para noviembre, los embalses estarán operando a una capacidad del 70%. Según el gobierno, 300 municipios están en riesgo durante las primeras etapas de El Niño de cortes de energía y racionamiento eléctrico. El ciclo de El Niño de 2015 y principios de 2016 fue uno de los más fuertes en la historia reciente, provocando 14 incendios que destruyeron 186,000 hectáreas de bosque, un tamaño equivalente a Bogotá.

Con nueve millones de habitantes y flanqueado por los Cerros Orientales, la capital colombiana es particularmente propensos a incendios forestales, causados ​​ya sea por el tiempo seco prolongado o por las acciones criminales de un incendiario. Con el fin de mantener a los ciudadanos atentos al riesgo de incendios, el capítulo de Defensa Civil de Cundinamarca monitorea de cerca el riesgo en las ciudades cercanas a Bogotá, y las autoridades estatales, incluida la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), ya han promulgado Un plan de contingencia de cuatro fases para fin de año. Al cumplir con estos pasos, el país estará más preparado para enfrentar emergencias, señaló el director de UNGRD, Eduardo José González. “Aunque aún nos queda mucho camino por recorrer, el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos se está volviendo más sólido con capacidades técnicas que facilitarán la operatividad cuando sea necesario”.

Además de los planes para mitigar los efectos de El Niño a nivel local y departamental, El Departamento de Planificación Nacional (DNP) también ha pedido a todos los sectores de la economía que revisen los planes de emergencia y evalúen cómo un fenómeno de El Niño que se aproxima afectará los negocios, la infraestructura y la salud pública.