El bloque de centro derecha de Silvio Berlusconi está firmemente a la cabeza, y actualmente en torno al 36% de los votos previstos.

Las encuestas de opinión sugieren que una votación nacional el 4 de marzo generará un gobierno conservador o una amplia coalición que no amenazará el status quo. Pero las nuevas reglas electorales hacen que las predicciones sean más difíciles de lo habitual. Una alianza postelectoral de partidos anti-UE es improbable, pero no imposible.

Hasta ahora, el bloque de centroderecha de Silvio Berlusconi está firmemente a la cabeza. La alianza de Forza Italia del ex premier, la Liga del Norte antiinmigración y los Hermanos de la extrema derecha de Italia actualmente controla alrededor del 36% de los votos previstos. Su fuerte presencia en el populoso norte de Italia debería permitirle obtener hasta el 65% de los escaños asignados por votación mayoritaria, simulaciones del encuestador Ixe. Esto le daría poco menos de la mitad de los asientos en cada cámara, una buena cantidad pero no suficiente para el control.

El movimiento radical de 5 estrellas parece no tener ninguna posibilidad de formar un gobierno a pesar de las encuestas al 28%. El Partido Demócrata de centro izquierda del ex primer ministro Matteo Renzi está languideciendo en tercera posición.

Si Berlusconi y sus socios no consiguen una mayoría parlamentaria, se abren nuevos escenarios. Aunque las facciones rivales se han comprometido a no unir fuerzas después de la votación, el deseo de evitar nuevas elecciones podría alentar algunas alianzas impías. En primer lugar, la izquierda y la derecha podrían intentar formar una coalición, liderada por un político favorable a la UE como el primer ministro Paolo Gentiloni o el presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani. En ese caso, Italia continuaría en el camino de la reforma y trabajaría para reducir su deuda.

Podría haber un giro: los socios de la coalición derechista de Berlusconi podrían separarse, dejando a una gran coalición sin una mayoría. En este escenario, un pacto con 5-Star no estaría fuera de discusión. Las partes comparten una animosidad hacia las restricciones fiscales de la UE, así como un deseo de frenar la inmigración.

Según las proyecciones actuales, una coalición de caballos oscuros tendría una capacidad de 20 escaños menos que la mayoría en cada cámara. Una alianza euroescéptica en Italia no es tan distante como lo sugieren los mercados tranquilos.

Una alianza de centroderecha entre Forza Italia de Silvio Berlusconi, la Liga Norte antiinmigratoria y los Hermanos de extrema derecha de Italia encabeza las encuestas con un 35,9% de los votos combinados, pero no alcanzará la mayoría absoluta en ambas cámaras de parlamento, mostró una encuesta publicada por el instituto Ixe el 11 de febrero.

El Movimiento 5 estrellas antiestablishment es el partido más popular, con el 28,3% de los votos previstos.
El apoyo al gobernante Partido Democrático de centroizquierda (PD) del ex primer ministro Matteo Renzi se ha reducido al 22.1%. El partido se ha visto debilitado por las luchas internas y por la creación de una facción separatista de izquierda llamada Liberi e Uguali (Libres e Iguales).

Predecir con precisión el resultado de las elecciones italianas se complica por una ley electoral no probada, aprobada a finales de 2017.