El parlamento de Bulgaria anuló el veto presidencial sobre un proyecto de ley anticorrupción, allanando el camino para la creación de una unidad para enfrentar el abuso de alto nivel.

El presidente Rumen Radev se negó a firmar el proyecto de ley la semana pasada, cuestionando su eficiencia. Su movimiento fue considerado embarazoso para Bulgaria, que asumió la presidencia rotativa de la UE este mes. La UE ha estado presionando al gobierno para que tome medidas para frenar la corrupción administrativa y política durante años. La agencia anticorrupción Transparencia Internacional dice que Bulgaria es el país más corrupto en el bloque.

En su veto, Radev dijo que el proyecto de ley -primero aprobado por el parlamento en diciembre- no ofreció los medios para investigar de manera efectiva las redes de corrupción. Los críticos también advirtieron que la administración de la unidad anticorrupción propuesta sería nombrada por el parlamento y por lo tanto podría no ser verdaderamente independiente.

La moción para revocar el veto fue respaldada por 146 legisladores en el parlamento de 240 escaños. Solo el Partido Socialista de oposición votó en contra.

“Hoy, al rechazar el veto del presidente, nuestro país cumplirá un compromiso con la Comisión Europea”, dijo Tsvetan Tsvetanov, líder parlamentario del partido gobernante de centroderecha GERB. El presidente ahora no tiene otra opción que aprobar el proyecto de ley, informa la agencia de noticias AFP.