El Departamento de Bomberos de Penderlea recogió cientos de peces en la Interestatal I-40 el sábado, mientras los residentes trataban de volver a la vida normal, luchando contra la necesidad de vomitar mientras el hedor a pescado podrido llenaba el aire.

“El olor es lo que es; esto fue hecho por la seguridad de los automovilistas ya que algunos de los peces eran en realidad bastante grandes y podrían ser peligrosos si son arrolados “, dijo el departamento de bomberos.

Glenn Bailey, un habitante del lugar, logró capturar imágenes de peces esparcidos por la carretera, con algunos incluso alojados en la valla divisoria entre carriles.