Los científicos han descubierto pruebas de autismo en la sangre de los niños afectados en un avance que promete pruebas y tratamientos más tempranos para la enfermedad.

Un equipo de la Universidad de Warwick descubrió que quienes padecían el trastorno del desarrollo tenían más probabilidades de tener proteínas sanguíneas dañadas.

Afectando a alrededor de una de cada 100 personas en el Reino Unido, el trastorno del espectro autista (TEA) puede ser difícil de diagnosticar, particularmente en las primeras etapas de desarrollo, porque los síntomas varían ampliamente según el paciente.

Los investigadores reclutaron a 38 niños que fueron diagnosticados con ASD junto con un grupo control de otros 31 niños entre las edades de cinco y 12 años.

Se tomaron muestras de sangre y orina de los niños para el análisis, con diferencias químicas observadas entre los dos grupos.

Los próximos pasos de investigación serán repetir el estudio con otros grupos de niños para confirmar el buen rendimiento diagnóstico y evaluar si la prueba puede identificar ASD en etapas muy tempranas.