La disputa pública entre Hugo Moyano y el presidente Mauricio Macri está funcionando como un catalizador efectivo para desgarrar el mundo sindical argentino.

El apoyo, o la falta de él, a la marcha convocada por el ex líder del sindicato de camioneros para el 21 de febrero es una buena manera de determinar quién se encuentra en este nuevo panorama que se está formando en la política argentina, y cuál es el poder real que Moyano ejerce en el sector.

A medida que nos acercamos a la fecha, más líderes sindicales anuncian que no se unirán a la protesta. Algunos lo han llamado directamente “una marcha del sindicato de camioneros”, una forma sutil de implicar que Moyano está tratando de utilizar a los miembros del sindicato para defenderse de las crecientes acusaciones legales en su contra.

Otros dicen que apoyan sus demandas, pero proporcionan diferentes razones para explicar por qué no tomarán las calles, una decisión que, cuando se trata de análisis político, es lo mismo que retirar el apoyo.

Hasta ahora, los líderes más prominentes que anunciaron que no llevarán a cabo su marcha sindical el 21 son Antonio Caló (sindicato de trabajadores metalúrgicos) y uno de los miembros del consejo ejecutivo del sindicato paraguas de la CGT, Carlos Acuña (trabajadores de la estación de servicio). Además, Luis Barrionuevo (trabajadores gastronómicos) dijo que anunciará su decisión el miércoles. Pero varios sitios de noticias ya han informado que la respuesta será no, ya que Acuña, con quien tiene una estrecha relación, dijo que es probable que esta sea su respuesta.

Estos dos últimos líderes inicialmente habían confirmado su presencia, pero después de ver que ciertas organizaciones kirchneristas podrían unirse a la protesta, los hicieron reconsiderar su decisión porque no querían asociarse con ellos.

Al final del día, el único miembro del consejo que apoyará a Moyano en las calles es Juan Carlos Schmid.

Otros sindicatos que han rechazado tomar parte en la marcha desde que se anunció son los principales sindicatos que agrupan a trabajadores de la industria de servicios, trabajadores de la construcción, minoristas y trabajadores sindicales del transporte, clave a la hora de garantizar la marcha tendrá un efecto político sustancial, ya que la ausencia de transporte público prácticamente paraliza el país y centra la atención en la causa.

En contraste, los sindicatos que marcharán son: las dos facciones del sindicato paraguas de CTA, el sindicato de maestros Ctera y los trabajadores bancarios. Las tres organizaciones sociales más grandes del país -CTEP, CCC y Barrios de Pie- también marcharán.