El presidente Mauricio Macri dijo el lunes que los empleados gubernamentales en Argentina no recibirán aumentos salariales este año como parte de una serie de medidas destinadas a reducir el gasto, también anunció la eliminación de 1,000 posiciones políticas y el despido de miembros de la familia nombrados como consejeros por los ministros del gobierno.

Macri asumió el cargo en diciembre de 2015 y prometió reactivar la economía de Argentina y luchar contra la corrupción arraigada. A pesar de que se le atribuye el mérito de haber puesto fin a una disputa de larga data que llevó a Argentina a los mercados crediticios mundiales después de más de 14 años, ha tenido problemas para atraer la inversión extranjera que tanto necesita.

La medida de austeridad del gobierno se produce justo cuando los argentinos enfrentan aumentos en el combustible, los servicios públicos y los costos de transporte que han perjudicado la popularidad de Macri. Su gobierno también enfrentó protestas violentas en diciembre por un proyecto de reforma de pensiones que finalmente fue aprobado por el Congreso.

Se espera que el congelamiento salarial y otras medidas tengan un impacto limitado en el presupuesto anual. Pero Macri dijo que espera que los intendentes y los gobernadores puedan seguirlo para reducir el déficit del estado.