El gobierno de Argentina aprobó la primera importación a principios de mes, la soja transgénica no está prohibida en el país, pero este tipo – Xtend, que es producido por Monsanto – es uno de los más controvertidos del mundo.

La empresa agrícola estadounidense es conocida por sus productos supuestamente tóxicos y no ha podido penetrar en el mercado argentino debido a la legislación vigente en el país, pero sus pesticidas, como el glifosato, son ampliamente utilizados en los campos.

Monsanto había pedido la legalización de Xtend hace más de dos años, pero había respaldado después de algunas disputas legales, a pesar de que la soja genéticamente modificada era legal en el país desde 1996 y representa el 67 por ciento de las plantaciones argentinas (99 por ciento de la soja en el el país ya es transgénico).

Es la primera vez en 20 años que el país recurre a los Estados Unidos para obtener soya; Argentina es típicamente uno de los principales exportadores del mundo, después de Brasil y los Estados Unidos, y exporta la mayor parte de su producción a China. Sin embargo, este año la industria está recurriendo a la importación debido a la sequía que causó la pérdida de alrededor de 20 millones de toneladas de soja, reduciendo los cultivos de soja y trigo en casi un tercio.

Gustavo Idígoras, que trabajó con Monsanto y que ahora es presidente de la Cámara de Cereales y el Centro de Exportaciones de Cereales, anunció con orgullo que el acuerdo se realizó en “tiempo récord”. Se comprarán 560,000 toneladas de soja de los Estados Unidos, pero el el volumen podría aumentar, detalló Idígoras detalladas, si el precio de la materia prima se mantiene bajo. El envío comenzará en julio con una entrega inicial de 100.000 toneladas.

Debido a la sequía, pero también a la inflación, el precio de la soja argentina ha aumentado casi un cinco por ciento. El hecho de que los precios, por otro lado, caigan en los Estados Unidos ayuda a comprender esta medida.